El corredor peatonal Francisco I. Madero, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, presenta baches, coladeras y rejillas metálicas deterioradas que representan un riesgo para quienes transitan por la zona, especialmente en el cruce con Isabel La Católica, cerca del Zócalo.
El deterioro obliga a peatones, automovilistas, personas en silla de ruedas, personas con carriolas y motociclistas a desviar su recorrido o realizar maniobras para evitar caer en los agujeros y desniveles.
Un punto de alta afluencia turística
De acuerdo con estimaciones del Gobierno de la Ciudad de México, alrededor de 350 mil personas transitan por el corredor Madero durante cada uno de los días del fin de semana. La calle conecta espacios emblemáticos como el Zócalo, la Alameda Central y el Palacio de Bellas Artes.
En la zona, comerciantes señalaron que usuarios de monopatines, bicimotos y motocicletas han sufrido accidentes al perder el equilibrio, derrapar o caer. También afirmaron que los tropiezos de peatones ocurren diariamente.
El bache lleva varias semanas; ya lo habían arreglado, pero volvió a formarse.
Uno de los comerciantes explicó que algunas de las personas que han caído son principalmente adultas mayores. Aunque los incidentes referidos no han sido graves, el mal estado de la superficie complica el tránsito en una zona considerada turística y de alta concentración peatonal.
El deterioro de las vialidades, un problema extendido
Reportes recientes sobre la Ciudad de México han advertido que la temporada de lluvias puede acelerar el desgaste del asfalto y favorecer la formación de baches y hundimientos. Estas condiciones incrementan el riesgo de derrapes, maniobras bruscas y daños en vehículos.
Además, documentos de la Autoridad del Centro Histórico registraron previamente trabajos de reparación de un bache en el cruce de Madero e Isabel La Católica, lo que muestra que ese punto ya había requerido atención de infraestructura.
El estado actual del corredor mantiene el llamado de comerciantes y usuarios a reparar la superficie de rodamiento, las coladeras y las rejillas metálicas para reducir riesgos y garantizar condiciones adecuadas de movilidad en el Centro Histórico.

